LA POESÍA O EL FUEGO DE LAS PALABRAS

Crítica literaria a la Antología poética RAÍCES DE MI TIERRA

(Zarumilla, 2010)

Por: Samuel Cavero Galimidi ©

 

 

   Recordemos primeramente cuando el distinguido catedrático de la UNMSM Camilo Fernández Cozmán nos dice en su libro “Rodolfo Hinostroza & La Poesía de los años sesenta”, Lima, 2001:

   “El poeta pasa noches en vela corrigiendo sus textos, tiene una afición por el vocablo exacto. Él es un obrero del lenguaje que busca de modo pertinaz la perfección escritural”.

     En ese sentido según Camilo Fernández “Poesía” es sinónimo de ordenación, de sistema que tiene sus propias leyes internas y establece, por eso, ciertas prohibiciones”. ¿Qué prohibiciones?  Si la poesía y los poetas siempre han sido libres.

      Siguiendo esta libre preceptiva hallamos este claro deseo y esfuerzo en los 20 poetas de la Antología poética tumbesina “Raíces de mi Tierra, Zarumilla”, Municipalidad Provincial de Zarumilla, 2001. Aquí merece resaltarse la importante gestión del Alcalde de Zarumilla Félix Garrido Rivera en apoyo a la cultura y en especial a la literatura. Cada uno de los poetas del libro desde su propio cantera sentimental, yo poético, sensibilidad y docencia, algunos como educadores de su propia región, asumen una postura personalísima, incluso Wilder Patricio Martínez, el llamado “Niño Poeta”, que a su edad ensaya versos sociales-políticos rebeldes “que queman”. Sin embargo, debemos decirlo destacan con clara nitidez por la calidad de sus poemas, sobretodo el uso de las figuras retóricas como la metábole (léase una metáfora, aliteración, hipérbole o cualquier otra figura literaria) los poetas que al parecer tienen mayor experiencia, edad y cultura poética, entre ellos: Pablo Néstor Moncada Sosaya, Aníbal Zúñiga Vargas, Edinson Fernández Porras y Rubby Fernández Porras.

     En el caso del poeta Néstor Moncada sus logrados poemas en cuartetos con métrica y versos consonantes, son: DNI, Chabuca, Ser, Eco Sistema, Creación, Heroica Zarumilla, Divina Herencia,  Infancia, Falso Motivo, entre otros. Falso motivo, por ejemplo, es una reflexión para los jóvenes del presente y del mañana:

Razona joven principiante             9 sílabas

Que afectado es quien empieza,   9 sílabas

Prevenir tus actos piensa…           8 sílabas

Con estudio por delante                 8 sílabas

 

Adelante juventud                           7 sílabas

De tu familia el orgullo,                    8 sílabas

El honor de gente es tuyo                8 sílabas

La alternativa: ¡Eres tú!                    7 sílabas

 

Su poema ¿Poesía?,  tiene sin embargo claras reminiscencias al afamado poeta español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) tan influyente aunque pasen siglos. Cuando Moncada, el poeta zarumillense, escribe y versea: “Me preguntas ¿Qué es poesía?” (Pág.25), es justamente Bécquer quien habla por su inspiración: ¿Qué es poesía? dices mientras clavas /en mi pupila tu pupila azul. / ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Sílabas: Versos de once sílabas con el último de 7 (unos

dirán que es de 8)

 

    1    2 3 4 5     6 7    8   9   10       + 1 = 11

¿Qué_es po-esí-a? --dices mientras clavas

 

  1   2  3 4 5  6  7 8  9 10                 + 1 = 11

  en mi pupila tu pupila_azul.

 

    1    1 2 3 4   5  6  7  8   9 10         + 1 = 11

¿Qué_es po-esí-a? ¿Y tú me lo pre-guntas?

 

   1 2 3    4   5   6                        + 1 = 7

  Po-esí-a..._eres .

 

 

Rima:  Asonancia en ú en los versos pares.

 

¿Qué es poesía? --dices mientras clavas

 en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

  Poesía... eres tú.

 

 

   En el caso del poeta Aníbal Zúñiga, hacedor de versos “que arden como el sol y que abren la nada” (Pág.27),  es interesante soslayar este verso y otros, que de alguna manera resumen lo que es realmente la poesía y el oficio del poeta orfebre de las palabras en un mundo casi insensible a este quehacer y oficio:

 

Versos que arden como el Sol

Como el sol que perfora la ilusión

Con su diamante de olvido… Y sangra…

 

Versos que arden como el sol, referencia  que igualmente se halla en  el poemario Cuando un ser amado no te puede seguir del  poeta José Geovanny Cedeño  Betancourt, cuando nos dice: “Y aunque mis versos arden como el sol, /mi poesía lleva tu nombre de inspiración”.

O cuando la poeta  Ulema en el blog de poetas nos dice:

Yo hago versos.
Versos que arden como el Sol.
Como el Sol que perfora la ilusión con su Diamante de olvido

Fuente: http://www.foroshoshan.com/viewtopic.php?f=6&t=4940

 

 

 

    Pero el poema que más me ha conmovido y estremecido las fibras, de puros sentimientos, de Aníbal Zúñiga, es Alejandro. Se trata de un poema donde el poeta conversa con Dios y le reclama por la muerte de su amado padre progenitor quien se llamaba Alejandro. Se re-construye en base a su imagen y doloroso recuerdo otro padre para su cuerpo agradecido camino a la muerte. Mortal entre mortales. Versos sublimes, hermosos, sinceros el de Aníbal Zúñiga:

¡Dios, devuelve a mi padre,

como me duele tu ausencia,

como me dolía la burla de Dios y la gente.

 

Pero tú me enseñaste a ser inteligente

Me ayudaste, Alejandro con tu recuerdo,

Un padre como tú para mi cuerpo,

Gracias Alejandro por ser mi padre… (Pág.29)

 

   Más allá de los cantos a la paz como los entrañables versos de Andrea Garay González, Rubby Fernández (Págs.81, 89, 127), poemas reivindicativos  a Zarumilla, a la importante gesta heroica, y a los combatientes que ofrendaron su vida; hay por otro lado un ofrecimiento poético variado (variopinto) por parte de todos estos poetas y otros de la Antología que no nombraré por razones obvias y  algunos con gratas coincidencias, como en este caso sucede con Carlos Otiniano Silva, respecto al nombrado Aníbal Zúñiga. Mientras que el primero conversa con Dios por su padre, en el siguiente poeta, Carlos Otiniano Silva, en su evocación lírica del poema Jaula sin Rejas es más sosegado, el del poeta que le pide a Dios lo deje morir en paz. La muerte como vuelo. La muerte como olvido:

Dios mío, será que me falta crecer,

O ya de viejo he venido a morir,…

Déjame volar y volar,

Y salir de las playas del cielo,

Y de la luz del amor,

A la estación de arriba

Que es de día y es de noche,

A la estación del olvido,

En el vagón de la ausencia. (Pág.49)

 

   Destacan también por su calidad, lirismo e imaginación los poemas de Carlos Otiniano Silva titulados: Flor de media noche y Lapicero amigo. Y el  sencillo poema de gran simbolismo metafórico de Edinson Fernández Porras titulado Al Omega:

 

Siento que el reloj está en su última vuelta             12 sílabas

Esperando el viaje, esta vez sin maleta,                 12 sílabas

Resignado estoy a afirmar la presente                    11 sílabas

Como muestra de que sí pensaba en la muerte.     13 sílabas

   En cuanto al poema Andrés Chiliquinga del poeta Manuel Fernando Panta Morán (Pág.111), no deja de ser intervente en cuanto nos recuerda a este personaje literario tan grande y trascendente  como Rosendo Maqui de Ciro Alegría.

     Andrés Chiliquinga, debe recordarse, fue indio de la hacienda de don Alfonso y personaje principal de la novela Huasipungo es una novela del escritor ecuatoriano Jorge Icaza Coronel, encabeza la resistencia de los indios durante el desalojo de los huasipungos.

     La historia transcurre en el Ecuador de la primera mitad del siglo XX, siendo sus personajes principales los indios de los huasipungos, que son los ranchos, propiedad de los patrones, en los que habitan estas personas. Es una de las obras más representativas de la literatura indigenista iberoamericana, movimiento que precedió al realismo mágico y que enfatizaba un realismo brutal, impactante y muy descarnado.

   La obra obtuvo en 1934 el primer premio de novela en un concurso organizado por la Revista Americana de Buenos Aires, siendo publicado en esa ciudad por la Editorial Losada. El libro constituyó no sólo una dura crítica a la actitud de los terratenientes respecto a los indígenas, sino que, además, tuvo un enorme éxito de público y fue traducida a varios idiomas (hoy está traducida a 40 lenguas). Está considerada como la obra ecuatoriana más famosa y es una de las novelas indigenistas por excelencia. En ella se describe cómo las pequeñas propiedades que los terratenientes entregaban a los indígenas como compensación por su trabajo, que les eran robadas más tarde por los mismos terratenientes y, cuando aquéllos protestaban por el atropello, eran asesinados.

     Fragmentos del libro fueron publicados en inglés en la Unión Soviética, donde fue recibido con entusiasmo. Tiempo después Icaza fue nombrado embajador ecuatoriano en ese país. La primera edición completa de Huasipungo fue traducida al inglés en 1962 por Mervyn Savill, y fue publicada en Inglaterra por Dennis Dobson. Una traducción "autorizada" fue redactada por Bernard H. Dulsey en 1964, y fue publicada el mismo año por la editorial de la Southern Illinois University de Carbondale, Illinois con el título de "The Villagers". Actualmente ha sido traducida a más de 40 idiomas.

      Huasipungo es una palabra de origen quichua, cuya traducción es aproximadamente "lote de terreno", aunque su connotación subyacente implica el hecho de la hacienda parcelada con propósitos premeditados, en función de los intereses de su propietario, quien proveía (según costumbre de la época) de abastos a sus 'huasipungueros' (indígenas entregados en Encomienda, inicialmente (siglo XVI) o por costumbre establecida posteriormente) con el fin de obtener de ellos trabajo, bajo la modalidad de chantaje, sin remuneración.

  Finalmente encuentro un gran acierto en los sencillos poemas de la poeta Rubby Fernández Porras. Con gran maestría y economía de palabras nos recrea el mundo infantil, el de los animales y la naturaleza, ideal como para ser recomendada como lectura poética y aprendizaje en las escuelas del Perú. Para muestra están sus poemas Mi amigo saltarín (Pág.117), El Duo(Pág.118), Grillito cantor(pág. 121), Mi muñeca(Pág.122)Mi lápiz(Pág.123), Inmenso Amor (Pág.124), Luna(Pág.125)

          Luna lunita/hermoso cristal/eres tan tierna/ como mamá.

   No es fácil hacer buena poesía para niños. ¡Hermosas creaciones las de Rubby Fernández Porras!