Labranda novísima poesía de Roger Santiváñez

 

Por: Samuel Cavero ©

 

   Labranda (Hipocampo Editores & Asaltoalcielo, 2008) es el título de un interesante  libro de poemas de Roger Santiváñez Vivanco, que nos trae claras referencias peruano-americanas. Y aparece un interesante comentario en la contra-carátula  de José Kozer, firmado en Hallandale Beache, en mayo del 2008. Se trata pues de un poemario de reciente aparición que merece comentarse. Primero de la manera como llegó a mis manos.

    Circulaba en horas de la mañana con otro escritor por el paseo Quilca, donde abundan los libreros y comentábamos sobre uno de los libros que se exhibían Hasta que me orinen los Perros, de Fernando Ampuero, que por cierto es muy recomendable, sobretodo para aquellos que llevando una vida muy bohemia, los taxistas al acecho andan tras ellos para despojarles de todas sus pertenencias. Este ejemplar fue firmado por Roger Santibáñez  el 08 de julio para Marlon Carlos, con todo afecto el 08 de julio de 2008. Y prácticamente al día siguiente Marlon Carlos me lo vendió por cinco soles, incluyendo una revista en inglés The New Yorker que en América vale cinco dólares. Especulo que Marlon Carlos y Roger son grandes amigos, aunque uno desleal y necesitado que acostumbra a vender los libros que sus amigos le dedican a sólo cinco soles. Y fue Roger Santiváñez el que le obsequió la revista  The New Yorker a Marlon Carlos, mi ocasional vendedor de libros autografiados. De otra manera no se concibe en mis manos un libro autografiado para otra persona y que figurando en mi biblioteca pudiera pensarse que soy ladrón de libros, y menos una revista tan reciente, la del 7 al 14 de julio del 2008 que seguramente la trajo en el avión el propio Roger Santiváñez.

   Lo segundo es lo más importante. Comentar los poemas. Advierto que no es fácil hacerlo cuando se trata de un lenguaje poético donde se involucra en los escarceos del mundo interior del hablante, explora las oquedades de la voz poética para re-significarse, decirse a sí mismo (como en la poesía barroca de Martín Adán, o en las polifónicas sonoridades de C.C.Belli o de Gustavo Armijos). Aquí  el poemario está dividido en un preludio y cuatro estaciones, como sonatas, que encuadran bien con esta Ars Poética que concluye con el poema Loca Montis en homenaje a Ezra Pound.

    Efectivamente, como bien dice José Kozer “En Labranda cada verso es una construcción densa que va conformando paso a paso una arquitectura de poemas, contraponiendo con acierto y mano segura elementos personales y universales, mediante fuetazos que vibran y sueltan sus ondas y eslabones rumbo a lo astral”. En poesía como bien sostienen Ricardo Gonzáles Vigil o Miguel Idelfonso por ejemplo, racionalmente paradójico, todo dice y no dice a la vez. Por ello esta poesía concibe a la creación en tanto evolución de esta pasión humana, la de la poiésis, el poeta no deja de ser consciente de su aventura con la palabra y del vuelo trascendental y sin retorno que  implica su tarea mayor.

                

 

                                            Tras hora se va la pena o tu angustia

                                            En el atardecer despedida del hermano

                                            Mayor  que vuelve a Lima tras jugar

 

                                            Contigo con amor todo un verano

                                            Ya sea por vergüenza o ausencia

                                            Anunciada la oración masaje te

 

                                            Cura es la caricia india del ejido

                                            & la Bella feísima alegre & alevosa

                                            repite lavandería Tersol lavandería Tersol

                                                       (En: Chuqaque, Costumbres Indígenas)

 

    La de un inmigrante que nos trae hermosas referencias marinas y sensuales donde la mujer amada, idolatrada o tan sólo ironizada está muy presente además de las referencias localistas, porqué además poeta se halla enamorado de la vida  y anclado en su propia plasticidad. Su poesía participa de esa misma reserva e intimismo y, aunque alude a muchos temas verso a verso siempre hace un quiebre y encabalgamiento que reflejan en su totalidad una parquedad glacial sobre sí misma. Cada verso suyo deja a su paso un relente de imágenes con inusitadas metáforas. Destacan a mi juicio con arrobadora notable fuerza poética los poemas: Chucaque; Villacampa; Labranda; Ideología Marina; Estío y Jazmín. Aquí los chispazos luminosos  de su inteligencia y la musicalidad de los versos gozosos se dejan sentir. Son poemas donde la Lima del Rimac está presente, la sensualidad y goce estético por una mujer están muy contaminados por la sensualidad morena del poeta,  pero hay además una carga léxica de palabras con singulares resonancias, juegos verbales y aliteraciones. Por ejemplo en el poema Villacampa (pág.33) hay un conjunto de versos que resumen la densidad, pasión y retrospectiva de su poesía:

                                     & de noche caen al patio derretidas

                                     las estrellas unas lágrimas ro

                                     dando en sus mejillas amorcillos

 

                                      Gracia & lisura la del Rimac fil

                                      Trándose al Yowanka del abuelo

                                      Memorias guardada que canta

 

                                                                  Este poema

                     

   

 

.