Nostalgias de Otoño, del  poeta

Guillermo Segundo Chávez

 

 

Por: Samuel Cavero ©

 

    Invitado a la presentación del poemario Nostalgias de Otoño del gran artista y poeta Guillermo  Chávez  natural de la incontrastable ciudad y puerto de Huacho, señalaré en primer término  que sobre su obra hay mucho que decir. Sin embargo me circunscribiré a analizar su obra al detalle desde mi propia perspectiva y juicio personal, perspectiva que al fin de cuentas siendo personal es una de las tantas maneras como se puede interpretar y reinterpretar esta y otras obras, y por tanto es un juicio crítico de quien se siente admirador de la pintura y es orfebre de las letras, cultivador de este arte y oficio que llamamos ser poeta y hacer poesía, en una región norteña cuna de ilustres poetas, artistas cultores de fama.

   El notable poeta español Antonio Machado en su libro: Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. Madrid. Castalia, 1971, pp. 72,73 Y 274, nos dice a manera de preámbulo de lo que será mi exposición lo siguiente:

 

«…la poesía es diálogo del hombre con su tiempo. Palabra en el tiempo. Y nosotros, poetas, debemos elegir para nuestros ejercicios de clase formas sencillas y populares que nos pongan de resalto cuanto hay de esencial en el arte métrica”.

Nos decía el genial Antonio Machado que en la poesía no hay giro o rodeo que no sea una afanosa búsqueda del atajo, de una expresión directa; y que las más certeras alusiones a lo humano se hicieron siempre en el lenguaje de todos.  En ese sentido  Guillermo Chávez sabe hacer poesía, poesía de filigrana para el hombre del pueblo no tan leído y para el hombre culto igualmente del pueblo. Así pues su poesía no está exenta de telúricas referencias poéticas que nos recuerdan la grandeza del Imperio Inca, Pág. 19, cuando nos hace una bella recreación poética y nos cuenta del Inca de sangre rebelde, aquel que descubre pasiones en Pisac y Sacsayhuaman, aquel hábil conocedor de los quipus, de las tiernas yupanas y del correo de los chasquis que nos hablan de su nobleza tan soberana en Tambomacay y Ollaytatambo.

 Pero también Guillermo Chávez nos remite a aquél florecimiento de la gran  cultura helénica, a través del normar personajes mitológicos. Tal es la expresión “transformado en Selene alegría” del poema Guale, Pág13; o cuando en el poema Rosa Fenecida, Pág.21,  nuestro querido poeta huachano nos dice:

Llanto fingido convertido en vil venganza

Tal vez un día de Hera o de Afrodita,

Lágrimas vacías devenían entre su danza.

Eras tan hermosa tierna rosa de Artemisa (Pág. 21)

 

  Así hay además otras referencias. El poema Filosofía XXI, Pág. 38 de Chávez tiene unos versos  “!Existo!, y más adelante ¡Pienso!” que nos recuerda la célebre frase de pienso y luego existo. El poema Sociedad Pretérita, Pág. 42, es un poema donde el tiempo y los artilugios del barroquismo poético están presentes. En el poema Entre el Estío y la Nada, Pág. 24, Chávez nos dice en el tercer verso: “en la rosada playa de Eros”. En el poema Ché Cubanita nos dice:

Aquí estoy involucionando solitario pero nunca solo,

Sentado a la mesa de un café net

Mirando desde la ventana de Hermes.

¿Qué nos propone el poeta aquí, por ejemplo?  Estoy involucionando solitario, nos dice. No dice “estoy evolucionando solitario”, propone dar vueltas alrededor de algo, quizá sentado a la mesa de un café net. Huacho es un paraíso de amores profanos. Y a un centro de cabinas de Internet quiénes acuden. Como sabemos a un café net donde quiera que estén van las personas que se siente solas, terriblemente solas, pero efectivamente nunca están solas, son ilusos e hiperactivos cosechadores de amores y amistades y el proceso incluso de platicar con alguien al otro lado, de abrir el correo electrónico con ansiedad y melancolía, de chatear con un desconocido o la persona querida, es todo un proceso claro está de involución del ser, del ser y estar, del mirar desde la pantalla como si se mirase desde la ventana del mitológico dios Hermes. La tecnología lo hace posible, todo lo hace posible, hasta conocerse dos rostros que se endiosan, que la vanidad de la palabra los endiosan, desean y nunca antes se han visto.

 En el poema Pedagogía Ónice, Pág. 23, dormitan frágiles “mareas de Morfeo, ¡Sirenas de Odisea!, pedagogía ónice”, nos dice el poeta Chávez en recuerdo quizá a su lectura de La Iliada,  aquella de las cimeras epopeyas marinas y  las legendarias aventuras allende los mares más allá de la ensoñadora y mítica Itaca. En el poema  Socrateando, Pág, 45,  el personaje  Phylo…brinda un corolario de tiempos de….con bellas referencias poéticas metafóricas  donde el recuerdo de las ninfas de Darío y otros poetas se hacen versos iluminados en Chávez cuando nos dice: “transfiguradas ninfas de la historia / pronto florecerán sus espinas / mientras piensa existencia…que nada se””.

   Invitándoles a la lectura de este libro interesante que hoy devotamente vemos a la luz de los presentes debo decir, siguiendo a Federico García Lorca, en su libro: «De viva voz a Gerardo Diego” en Obras Completas. Madrid. Aguilar, 1972, p. p.169, quien nos dice: “¿Qué voy a decir yo de la poesía? ¿Qué voy a decir de esas nubes, de ese cielo? Mirar, mirar, mirarlas, mirarle, y nada más. Comprenderás que un poeta no puede decir nada de la Poesía. Eso déjaselo a los críticos y a los profesores. Pero ni tú ni yo ni ningún poeta sabemos lo que es la Poesía. Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios -o del demonio-, también lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo.»

      Y en alusión a ese otro gran poeta español granadino Federico García Lorca, cuando Lorca nos dice: “soy poeta por la gracia de la técnica y el esfuerzo”, Guillermo Chávez  también lo es. ¡Sí, señores! Y sino cómo no poder apreciar la recia armadura poética que hay en su vertiente lírica, trazos y líneas de alta sensibilidad que le viene de la pintura y va de la poesía a pintura, como vasos comunicantes, de pintura a poesía, trazando cuadros e imágenes interesantes. Chávez en Nostalgias de Otoño construye versos que indudablemente son composiciones poéticas de alta calidad estética muy bien adjetivadas y que dan como resultado hermosas metáforas, realizadas con técnica y esfuerzo. Citemos por ejemplo: En el poema Guale, “beduina

 

 

 

amistad”; “galeno silencio”, “viento gitano”; en el poema Entre el estío y la nada: “niña de mis ojos matinales” “púberes sueños de morena”; en el poema Pinceladas Valientes: “tus besos de Lunita enamorada” o “tus besos a mi lívido”. Pienso que el poeta quiso decir quizá “libido” con b labial y no dentilabial, acaso “lívido” (de leve, levedad) sea la composición de dos palabras li- de  “libre” y “-vido” de “vivido o “vida”. Esta es una mera interpretación tratando de descifrar el corpus lingüístico que propone el poeta.

    Ya otro gran español, BIas de Otero, anticipándose a Chávez en su libro: «Qué será de la poesía» en Historias Fingidas y verdaderas. Madrid. Alfaguara, 1970, p. 71, nos dice sobre el quehacer de la poesía: “¿Qué ritmo la mueve? ¿Qué vocablos la colman y de qué sintaxis se sirve?”  ¡Qué es  la poesía para Guillermo Chávez? Para entender su ejercicio de creación poética quizá sea justo citar a José Ángel Valente: Con su libro: Mandarla, Poesía, Ediciones Cátedra, Madrid, 1982:

«Escribir es como la segregación de las resinas; no es acto, sino lenta formación natural. Musgo, humedad, arcillas, limo, fenómenos del fondo, y no del sueño o de los sueños, sino de los barros oscuros donde las figuras de los sueños fermentan. Escribir no es hacer, sino aposentarse, estar.»

 

     Y sin embargo, como decía otro notable poeta, esta vez el mexicano Octavio Paz: “La poesía sigue siendo una fuerza capaz de revelar al hombre sus sueños. El poeta expresa el sueño del hombre y del mundo y nos dice que somos algo más que una máquina o un instrumento. Somos ese sueño y sólo nacimos para realizarlo. Y el mundo -todos los hombres que ahora sufren o gozan- también sueña y anhela vivir a plena luz su sueño la poesía; al expresar estos sueños, nos invita a la rebelión, a vivir despiertos nuestros sueños: a ser no ya soñadores sino el sueño mismo.»

     Si en este libro que hoy saludo con beneplácito su aparición y felicito a su autor Guillermo Chávez tuviese que escoger el poema de mi predilección, sin duda ese poema sería La Canción del  Labrador y le siguen los pasos en original creación  el Poema Pinceladas Valientes, que resume la condición de artista pintor y del poeta (una fusión en acuarela de palabras intimistas que sólo podría decirlo alguien de provincia que ama a su tierra, a su gente, a su familia,  a su mar, a sus musas) que nos dice “de mil gestos puedo pintarte / sentir tus besos de lunita enamorada” (Pág.28)

   Percibo además en Nostalgias de Otoño la palabra habría sido en el principio un símbolo mágico, que si el tiempo la usara se desgastaría. La misión del poeta sería según Chávez restituir a la palabra, pintar con la palabra VIDA y AMOR, hilvanar trazos íntimos de sus querencias y de sus quimeras y ensueños porteños, soñar el sueño siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud. Dos deberes tendría según Chávez todo verso: comunicar un hecho preciso y tocamos físicamente, como lo hace con la cercanía del mar o la referencia a los lugares arqueológicos cercanos a Huacho de gran simbología, por ejemplo.

 Y es que Jorge Luis Borges, otro gran cuentista y poeta argentino al respecto nos dice: «Un hecho cualquiera, una observación, una despedida, un encuentro, uno de esos curiosos arabescos en que se complace el azar puede suscitar la emoción estética; la suerte del poeta es proyectar esa emoción, que fue íntima, en una fábula o en una cadencia.»

        Deseo concluir mi presentación parafraseando a otro gran poeta, esta vez a Alfonso Reyes quien nos hacer reflexionar que nosotros, los mortales somos seres golondrinos en esta efímera vida, pero la poesía está más viva que nunca, permanece, se eterniza de la mano de los poetas. Alfonso Reyes decía: «Ya sabe la flor lo que le espera (escribiéndolo de la flor mil maneras) los poetas se lo han revelado (a los lectores) mil veces. Pero hay una flor perdurable y es la de las artes o las letras, la que se nombra o la que se figura, la ausente de todo ramillete, que decía Mallarmé. Cuando todas estas maravillas naturales (como las de Caral o las campiñas de Huacho, para citar un ejemplo) se hayan marchitado, todavía seguirán luciendo, con intacta virtud, esos cuadros y aquellos poemas (de Chávez) en que el hombre se ha apoderado de las primaveras del mundo.»

    Pienso que hay mucho que decir de su poesía, ya el poema Pintoresca, Pág. 55 es una galería de múltiples escenas, lugares y recuerdos