¿Desaparecerán los libros en el futuro?

Punto de Vista

De: Diario El comercio 27/06/09

Gustavo Rodríguez. Escritor y Comunicador

 

Hace un año me compré una camiseta negra.

En el pecho muestra un joystick de Atari y, encima, una frase escrita con vieja tipografía de computadora: “Old skool”. Es mi favorita. Es mi grito de pertenencia a una generación  de transición que empezó jugando con trompos de madera y luego los abandonó para comprar los primeros cartuchos de videojuego.

Sin embargo, estoy seguro de que solo una camiseta podría desplazar mi cariño por aquella: una que exclamara que pertenezco a la generación Gutenberg. Sí, soy amante de los libros impresos en papel, esos artefactos estáticos que se apolillan, que se empolvan que dan alegría.

Y, además, como lo dijo Humberto Eco, un convencido de que no desaparecerán. (Como buen pensador, el gran italiano aduce razones lógicas: hasta ahora ningún disco ha demostrado durar mil años, como sí lo han hecho algunos manuscritos. Mis razones, pronto lo verá, son de otra índole).

 

“La lectura por placer no es un patrimonio de la vista: es un festín al que acuden todos los sentidos”.

Cada vez que asisto a las polémicas sobre si la lectura en pantallas hará desaparecer a la que ofrecen los libros, me reafirmo en mi idea de que emitir esa disyuntiva es inútil, porque ambas lecturas son complementarias.

Los admito: nada es más práctico que entrar a un buscador de Internet y encontrar mares de información con solo tipear una palabra. Además, estamos en tiempos de la inmediatez: nos hemos acostumbrado a obtener lo que queremos de manera rápida, desde una pizza en tu propia casa hasta un saludo a tu hijo en el extranjero a través del botón de un Nextel.

     Sin embargo, a veces olvidamos que una cosa es leer para investigar, y una muy distinta es hacerlo para disfrutar. Hace 15 años vi una película futurista que tenía como mayor atributo a una fresca y novata Sandra Bullock. En esa sociedad del futuro, los humanos habían “virtualizado” los actos sexuales y los habían reemplazado por videojuegos que conectaban los cerebros de las parejas.

        El recio Stallone –un dinosaurio como yo nacido en el siglo XX- terminaba prefiriendo la vieja escuela luego de comparar sensaciones.

Y es aquí a donde quería llegar: a las sensaciones. La lectura por placer no es un patrimonio de la vista: es un festín al que acuden todos los sentidos y, en esto, el libro sale ganando, ya desde que la portada de cartón nos corta en dos la yema del pulgar antes de abrir el tomo. Gana cuando el olor del papel nos lleva a recordar otros tiempos, otros libros. O en mitad de la noche, cuando la pasada de página retumba nítida, crocante, con el riesgo de despertar el acompañante. Al bisbisear el lápiz cuando hacemos una anotación al margen de la página. O cuando cerramos los ojos para descansar la vista, y el peso del libro recae sobre nuestro abdomen de la misma forma en que lo hace un cachorrito a nuestro cuidado.

 

“Leer a través de un libro impreso es más parecido a hacer el amor”.

Entonces, al menos para mí, leer de una pantalla de cristales es como tener sexo de manera eficaz, leer a través de un libro impreso es más parecido a hacer el amor. Las dos opciones son válidas. Tienen sus momentos. Solo digo que practicaré ambas hasta que el joystick diga lo contrario.

 

 

 

 

La apasionante devoción de Georgette  Vallejo

¿Se deben repatriar los restos del gran César Vallejo?

 

Por: Enrique Sánchez Hernán.

Publicado en el diario El Comercio, El Dominical, Lima, 11 de enero del 2009.

 

La vida de Georgette Vallejo.

A cien años de su nacimiento, un libro de Miguel Pachas Almeida da cuenta de la batalla de la viuda de César Vallejo por preservar la pureza de la poesía de nuestro poeta más importante.

Cuando el 15 de abril de 1938 César Vallejo deja sus terrenales huesos húmedos, en Paris y con aguacero, Georgette Philippart Travers, su viuda, apenas tenía 30 años. Nunca más se volvería a unir a hombre alguno. Su vida estaría ligada para siempre al genial poeta de Santiago de Chuco. Desde que decide venir al Perú en 1951 –el año 39 ya había publicado “Poemas humanos” conjuntamente con Raúl Porras Barrenechea-, entabla una quijotesca lucha por defender el legado vallejiano que le valió no pocos rumores adversos y decenas de polémicas, algunas donde pasó de las palabras a los hechos. Su carácter arisco y su total falta de doblez la convierten pronto en un personaje polémico que perseguiría tenazmente a todos los que se apartaran de la pureza original que ella exigía para tratar al vate.

 

De armas tomar

Una de las primeras víctimas de sus iras fue Juan Larrea que al venir a Lima en 1957 no tiene mejor idea que divulgar las deudas impagas que Vallejo había contraído con él. Georgette monta en cólera por tal desatino y califica de “sórdido” el comportamiento del falso amigo. Su guerra santa, a partir de entonces, no hallará paz. Ese mismo año denuncia que los dibujos de Picasso sobre Vallejo son “una infame y siniestra deformación del original” y se opone tenazmente a repatriar los restos de Vallejo. “Esta tumba me pertenece –deja en claro- y nadie puede abrirla en mi ausencia y sin mi autorización”. El gesto lo mantendrá hasta su muerte, cumpliendo, según explicó, un pedido expreso del poeta, que en vida solo había recibido vapuleos de sus compatriotas.

En 1964 cobra su segunda víctima. El poeta Gerardo Diego llega a Lima y lee unas cartas del vate peruano donde este confiesa que le debe un dinero. Georgette, en primera fila del auditorio, en la Universidad de San Marcos, le lanza un grito feroz y se retira llorando, gesto que algunos aplauden y otros pifian. La Cámara de Diputados debatió, a raíz del hecho, una moción para expulsar a Diego ante el agravio a Vallejo, que no prosperó.

Los otros capítulos de su titánica lucha incluirán una bofetada que le dio a Carlos Milla Batres, el editor del “Homenaje internacional a Vallejo”, en mitad de un salón del hotel Crillón, por haber puesto en la portada una pintura de Macedonio de la Torre, que a tenor de la viuda no retrataba bien a su difunto esposo. Luego se lanza contra los editores piratas de los libros de Vallejo, contra quienes querían musicalizar sus versos, contra los traductores de la obra el poeta y le hace frente a no pocos ‘especialistas’ que discrepaban con ella en el uso y significado de sus versos.

 

Compleja devoción.

El carácter de Georgette se condecía con la apariencia frágil y el rostro de belleza singular que poseía. Tiene pocos amigos y a estos les exige hasta lo humanamente imposible para que la acompañen en su cruzada. La devoción que sentía por el poeta no solo era una pasión conyugal sino que, como ella confesó, se extendía a la filiación política, que ella defendía a rajatabla. Ambos habían sido integrantes del Partido Comunista Francés. En una ocasión, durante una entrevista, Georgette llega a responder, frente a la pregunta de si entre ella y Vallejo hubo amor: “No, nosotros no buscábamos la felicidad individual, vivíamos para la revolución…”. Quizá esto explique en parte por qué la pareja no tuvo hijos.

A los amigos fieles les retribuía con gestos inauditos. Al pintor Fernando De Szyszlo, por ejemplo, le regaló un mechón del cabello de Vallejo, que ella atesoraba como el recuerdo físico más próximo de su marido, además del manuscrito de un poema. El pintor había conocido a Georgette en París, en 1949, y desde allí guardaron una relación fraterna, al punto que el artista la auxilió en sus horas finales facilitándole su traslado a la clínica Maison de Santé, donde Georgette finalmente falleció en 1984. Y frente a la polémica que periódicamente se reabre, sobre repatriar los restos de Vallejo, a tenor de los testimonios recogidos en el libro de Miguel Pachas, parece que habría que actuar a la inversa y enviar los restos de Georgette al cementerio de Montpamasse en París, donde reposa el vate. Así lograrán lo que ella tanto quiso: estar juntos hasta después de la muerte.

 

 

A PROPÓSITO DEL CENTENARIO DE ARGUEDAS, 2010

ARGUEDAS: EPÍSTOLA FINAL

La Universidad Nacional Agraria con hondo pesar comunica el fallecimiento del Dr. José María Arguedas acaecido esta mañana en el Hospital del Empleado.

 

El Dr. Arguedas, profesor principal de esta casa de es­tudios, como se sabe, deja una obra literaria perdurable y de alcance universal. Profundamente identificado con el pueblo indio de nuestra patria, lo amó y exaltó en sus valores originales. Por vocación, maestro universitario, escritor, hombre de bien. Su pérdida es irreparable.

He aquí el texto de la carta manuscrita que dirigió al Rec­tor y a los estudiantes de la Universidad.

 

Señor Rector de la Universidad Agraria, Jóvenes estudiantes:

Les dejo un sobre que contiene documentos que explican las cau­sas de la decisión que he tomado.

Profesores y estudian­tes tenemos un vínculo común que no puede ser invalidado por ne­gación unilateral de ninguno de nosotros. Este vínculo existe, in­cluso cuando se le nie­ga: somos miembros de una corporación creada para la enseñanza superior y la investigación. Yo invoco ese vínculo o lo tomo en cuenta para hacer aquí algo considerado como atroz: el suicidio. Alumnos y profesores guardan conmigo un vínculo de tipo intelectual que se supone y se concibe debe ser generoso y no entrañable. De ese modo recibirán mi cuerpo como si él hubiera caído en un campo amigo, que le pertenece, y sabrán soportar sin agudezas de senti­miento y con indulgencia este hecho.

Me acogerán en la Casa nuestra, atenderán mi cuerpo y lo acompañarán hasta el sitio en que deba quedar defini­tivamente. Este acto considerado atroz yo no lo puedo ni debo hacer en mi casa particular. Mi Casa de todas mis edades es ésta: La UNIVERSIDAD. Todo cuanto he hecho mientras tuve energías pertenece al campo ilimitado de la Universidad y, sobre todo, el desinterés, la devoción por el Perú y el ser humano que me impulsaron a trabajar. Nom­bro por única vez este argumento. Lo hago para que me dispensen y me acompañen sin congoja ninguna sino con la mayor fe posible en nuestro país y su gente, en la Uni­versidad que estoy seguro anima nuestras pasiones, pero sobre todo nuestra decisión de trabajar por la liberación de las limitaciones artificiales que impiden aún el libre vuelo de la capacidad humana, especialmente la del hombre pe­ruano.

Creo haber cumplido mis obligaciones con cierto sentido de responsabilidad, ya como emplea­do, como funcionario, docente y como escritor. Me retiro ahora porque siento, he comprobado que ya no tengo energía e iluminación para se­guir trabajando, es decir, para justificar la vida. Con el acrecentamiento de la edad y el prestigio las responsabilidades, la importancia de estas res­ponsabilidades crecen y si el fuego del ánimo no se mantiene y la lucidez empieza, por el contrario, a debilitarse, creo personalmente que no hay otro camino que elegir, honestamente que el retiro. Y muchos, ojalá todos los colegas y alumnos, justifiquen y comprendan que para algunos el retiro a la casa, es peor que la muerte.

He dedicado este mes de noviembre a calcular mis fuerzas para descubrir si las dos últimas tareas que comprometían mi vida podían ser realizadas dado el agotamiento que pa­dezco desde hace algunos años. No. No tengo fuerzas para dirigir la recopilación de la literatura oral quechua ni menos para emprenderla, pero con el Dr. Valle Riestra, Director de Investigaciones, se convino en que esa tarea la podía realizar conforme al plan que he presentado. Voy a escribir a la Editorial Einaudi de Turín, que aceptó mi propuesta de editar un volumen de 600 páginas de mitos y narraciones quechuas. Nuestra Universidad puede emprender y ampliar esta urgente y casi agónica tarea. Lo puede hacer si con­trata, primero, con mi sueldo que ha de quedar disponible y está en el presupuesto, a Alejandro Ortiz Recamiere, mi ex discípulo y alumno distinguido de Levi–Strauss durante cuatro años y lo nombra después. El se ha preparado lo más seriamente que es posible para este trabajo y puede formar, con el Dr. Alfredo Torero, un equipo del más alto nivel. Creo que la Editorial Einaudi aceptará mi sustitución por este equipo que representaría a la Universidad. En cuanto a lo demás está expuesto en mi carta a Losada y en el "Ultimo Diario" de mi casi inconclusa novela "EL zorro de arriba y el zorro de abajo". Documentos que acompaño a este manuscrito.

Declaro haber sido tratado con generosidad en la Universi­dad Agraria y lamento que haya sido la institución a la que más limitadamente he servido, por ajenas circunstancias. Aquí, en la Agraria, fui miembro del Consejo de Facultad y pude comprobar cuan fecunda y necesaria es la inter­vención de los alumnos en el gobierno de la Universidad. Fui testigo de cómo delegados estudiantes fanatizados y algo brutales fueron siendo ganados por el sentido común y el espíritu universitario cuando los profesores en lugar de reaccionar sólo con la indignación lo hacían con la mayor serenidad, energía e inteligencia. Yo no tengo, desventu­radamente, experiencia personal sobre lo ocurrido durante los trece meses últimos que he estado ausente, pero creo que acaso los cambios no hayan sido tan radicales. Espe­ro, creo, que la Universidad no será destruida jamás; que de la actual crisis se alzará más perfeccionada y con mayor lucidez y energía para cumplir su misión.

Las crisis se resuelven mejorando la salud de los vivientes y nunca antes la Universidad ha representado más ni tan profundamente la vida del Perú. Un pueblo no es mortal, y el Perú es un cuerpo cargado de poderosa sabia ardien­te de vida, impaciente por realizarse; la Universidad debe orientarla con lucidez, "sin rabia", como habría dicho Inkarri y los estudiantes no están atacados de rabia en ninguna parte, sino de generosidad impaciente, y los maestros ver­daderos obran con generosidad sabia y paciente. ¡La rabia no!

Dispensadme estas póstumas reflexiones. He vivido atento a los latidos de nuestro país.

Dispensadme que haya elegido esta Casa para pasar, algo  desagradablemente, a la cesantía. Y, si es posible, acompañadme en armonía de fuerzas que por muy contrarias que sean, en la Universidad y acaso sólo en ella, puedan alimentar el conocimiento.

 

La Molina, 27 de Nov. 1969.

 

 

 

OSWALDO REYNOSO,

TESTIMONIO DE VIDA Y OBRA

Por: Ricardo Ayllón

Oswaldo Reynoso, uno de los más destacados escritores peruanos contemporáneos y Presidente Honorario del Gremio de Escritores del Perú, conversó extensamente con el narrador y poeta chimbotano Ricardo Ayllón, sobre aspectos literarios y personales poco conocidos. De la extensa entrevista, difundida hace algunos años en la revista digital El Ornitorrinco, publicamos un extracto.

 

INICIOS LITERARIOS

Acerquémonos al terreno de la literatura. ¿Cómo fue tu primer contacto con los libros?

Mi padre era una persona a la que le gustaba leer mucho, en mi casa había una buena biblioteca y eran libros de actualidad. Además de eso, recuerdo que había revistas que le llegaban de Chile y Argentina, pero también del Perú, colecciones íntegras de Amauta, Variedades y Mundial. Entonces, desde niño leí a Valdelomar y Ma­riátegui, quienes editaban esas revistas. Por otra parte, Arequipa tenía una colec­ción directa con Argentina a través del ferrocarril, y la vida en Buenos Aires era más barata que en Lima; de tal manera que mucha gente prefería mandar a sus hijos a estudiar a las universida­des de Buenos Aires que a Lima. De esa manera, llega­ban libros de las editoriales argentinas directamente a Arequipa. Existían la colec­ción Tor, la editorial Losada y una gran cantidad de li­bros marxistas y de análisis político y económico que le gustaban mucho a mi padre. También llegaban directa­mente de Arica libros de la Editorial Ercilla que dirigía creo por esa época Luis Al­berto Sánchez desde Chile.

Pero no podría decirte en qué momento comencé a hurgar en la biblioteca de mi padre. Lo que sí recuerdo es que uno de los primeros libros que me llamó la atención fue una novela llamada El milagro de Emilio Zolá, me parece que esa fue la prime­ra novela que leí. Mientras que de la revista Leoplán, leí otras novelas de Zolá, como Naná y La taberna. Además de eso, tuve mucha suerte de encontrar en Arequipa una muy buena biblioteca muni­cipal que en esa época estaba a cargo del poeta César Ata­hualpa Rodríguez. Él estaba al tanto de lo que pasaba en el mundo de la literatura y se preocupaba mucho por tener al día esa biblioteca. Allí hice contacto por primera vez con Lautremont, Ver­laine, Rimbaud, Baudelaire, que eran los poetas que pre­fería Atahualpa Rodríguez.

Me impresionó mucho los Cantos de Maldoror, había una bibliografía completa de literatura francesa. Unos años después, leí a Camus, Sastre y los grandes drama­turgos franceses de aquellas décadas. También recuerdo haber leído en esa biblio­teca la obra de Rilke, que me permitió pasar a Roman Rollaind. Otro libro que me impresionó mucho fue La literatura de vanguardia, de Guillermo de Torre; con ese libro me enteré en qué con­sistían vanguardias como el Cubismo, Realismo y Ul­traísmo.

Y este primer contacto con la literatura hace segura­mente que busques rela­cionarte con los literatos y escritores. ¿A quiénes co­nociste viviendo todavía en Arequipa?

Conocí a Guillermo Mer­cado, que vivía cerca de mi casa. Yo era amigo de uno de sus hijos y éste siempre me invitaba a su casa a jugar, entonces recuerdo haberlo visto constantemente;  era un señor muy amable, aunque un poco retraído. Luego me regaló su primer libro, que debo tenerlo todavía por allí, con una dedicatoria. Respecto a los otros escritores más conocidos, como Percy Gibson, Alberto a Hidalgo, Alberto Guillén, ya no se encontraban en Arequipa. Sobre los escritores de mi generación, durante a mi juventud tuve la suerte de ser amigo de dos grandes: Efraín Miranda Luján y Aníbal Portocarrero. Con ellos formamos un grupo a que se llamaba Avenur y sacamos una revista. Pero después nos unimos con el grupo de Bacacorzo y for­mamos el grupo Avanzada Sur, que también lo integra­ban el otro Bacacorzo, Luis Yáñez y algunos pintores, como Vinatea, Larriva, y Murillo. En la galería de los hermanos Álvarez hicimos una exposición de poemas ilustrados. En ese entonces yo tenía más interés por ser poeta que narrador.

Formábamos parte de un gru­po de vanguardia y abierta­mente de izquierda. Éramos todos de clase media, frente a un grupo que nosotros lla­mábamos "Los chocollos", que es el equivalente de "pitusos". Estos manejaban nombres rimbombantes, eran derechistas y católicos. Ese grupo lo formaban En­rique Chirinos Soto, Pedro Roger Cateriano, una mag­nífica persona que aún escri­be poesía; Luis Rey de Cas­tro y Patricio Ricketts. Ellos se reunían en un solo lugar, el Café Roma; pero nosotros no, siempre andábamos de cafetín en cafetín y a veces nos emborrachábamos en los parques. Ellos editaban, con el auspicio del arzobispado de Arequipa, una revista que se llamaba Vencer, además casi todos colaboraban en el diario Deber, un periódi­co católico manejado por el arzobispado. Eran entonces, como te darás cuenta, dos

orientaciones totalmente diferentes. En esa época en Arequipa también estaba Eleodoro Vargas Vicuña y un magnífico escritor de cuentos fantásticos, Alfredo Castellanos. Los dos se ma­nejaban en los dos grupos, no eran de Arequipa y por eso se movían libremente.

El año cincuenta, poco des­pués de que se produjo la gran rebelión de Arequipa, la Revolución de los Estu­diantes de la Independencia, organizamos la exposición de poesía ilustrada que men­cioné hace un momento; pero yo recibí información de que en un hotel de la ca­lle Los Ejercicios había un poeta que allí mismo había hecho una exposición de poesía. Fuimos a averiguar, y nos dijeron que se trataba de un señor Ruiz Rosas. Se trataba de José Ruiz Rosas, padre del ahora poeta Alon­so Ruiz Rosas. Luego, José Ruiz Rosas apareció con una librería, y más tarde se encargó de la dirección de la Casa de la Cultura de Are­quipa.

 

¿Por esa época ya pensabas en venir a radicar a Lima?

Después de la Revolución del Cincuenta, gente del grupo Vencer y algunos de nosotros, emprendimos el éxodo desde Arequipa. En nuestro caso, Efraín Miran­da viajó a Puno; Aníbal Por­tocarrero, igual que yo, vino a Lima pero luego retornó a Arequipa. En el caso de los del grupo Vencer, vinieron todos a trabajar al diario La Prensa. Yo llegué a Lima de veinte años más o menos. En Arequipa ya tenía dos años de estudios de Letras en la Universidad de San Agustín. Ese año murió mi padre y la situación económica de mi familia entró en crisis. En­tonces vi en el periódico que se convocaba a concurso para el Instituto Pedagógico de Varones de Lima, centro de estudios que más tarde se convirtió en la Universidad La Cantuta. Entonces me presenté allí porque otorga­ban una beca muy buena. Pero conseguir aquella beca era muy difícil porque era una sola por departamento, había que dar un examen en cada provincia y luego venir a Lima. Sin embargo, se tra­taba de una beca completa, te daban habitación, comida y la oportunidad de traba­jar en el mismo instituto. De tal manera que solucio­né mi problema económico obteniendo esta beca. Estu­diando en el Instituto, tuve la suerte de conocer a tres grandes valores: el director Walter Peñaloza, José María Arguedas y Manuel Moreno Jimeno.

 

 

 

 

 

 

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

I. ANTECEDENTES

El escritor peruano, vista la escena contemporánea, siempre ha mostra­do una tendencia a organizarse, es decir, a construir espacios específicos que le propicien mejores condiciones para el desarrollo de su actividad creadora. Ello ha sucedido desde los albores del siglo pasado, bajo la influencia predo­minante del anarquismo y luego del socialismo, hasta la actualidad, en que se torna cada vez más evidente la inexistencia de un Estado que promueva la realización plena de las necesidades humanas, en particular la actividad lite­raria en todos sus ámbitos.

Desde las primeras décadas del siglo XX la inquietud del escritor por agruparse, se manifestó en la emergencia y profusión de talleres, bibliotecas, círculos, núcleos y publicaciones, ligados en buena medida a la fecunda acti­vidad gremial de los trabajadores aunque fundamentalmente con un signo de difusión masiva de la creación literaria, así como de labor pedagógica entre los mismos. Infinidad de publicaciones políticas, culturales y literarias de vanguardia, ilustran lo dicho.

Tal situación, si bien es cierto fue más notoria en la capital, se reprodujo en las principales ciudades del país. A partir de la década del 30, dicho proce­so se frena, pero no el permanente esfuerzo de los escritores por encontrar nuevos y mejores espacios de difusión de su obra creativa, principalmente publicaciones, que en algunos casos pugnaron por reencontrarse con el curso que seguía el pueblo y su experiencia de organización y lucha.

A título de ejemplo, mencionamos la actividad de los escritores adherentes al surrealismo en torno a la revista Uso de la palabra, más adelante, la revista Literatura, en cuanto a publicaciones, además de la fecunda labor de agita­ción cultural de Los poetas del pueblo, y la emergencia del Grupo Intelectual Primero de Mayo, entre fines de la década del 30 y toda la década del 50.

En la década del 60 esta tendencia se acentuó. El trabajador de la cultu­ra, así, apareció vinculado frecuentemente a la actividad política y al compro­miso ideológico, en una demostración palpable de que la sensibilidad artística no era contrapuesta sino más bien complementaria con la sensibilidad social y la acción política por transformar las injustas estructuras sociales. En esta etapa tiene lugar el despegue en desarrollo e influencia de la entidad asociativa históricamente más importante de los escritores y artistas: la ANEA.

Llegada la década del 70, se multiplican los espacios colectivos del tra­bajo cultural y particularmente surgen los organismos que agrupan a los tra­bajadores de la cultura con perspectivas que rebasan la mera difusión, lo que si bien tiene en las universidades su escenario de irrupción natural, rápida­mente se expande a los sectores populares. Ejemplos de ello son la FENATEPO (Federación Nacional de Teatro Popular), el FTI, (Frente de Trabajadores de la Literatura y más adelante el MOTIN (Movimiento de Teatro Independien­te), entre muchos otros.

Así, el trabajador de la cultura, desde la especificidad de su labor, se postulaba como sujeto social articulado a un movimiento político y parte de un destacamento de la movilización popular, en cuya plataforma si bien no introducía banderas peculiares que le correspondieran, sí encontraba identi­dad de intereses y voluntad de acción conjunta: recitales populares, teatro de creación colectiva, música popular, se realizan entonces en escenarios natura­les del pueblo: sindicatos, comunidades, barrios populares, y no es extraño que escritores y artistas formen parte de las tareas y acciones propias del pueblo.

Esta tendencia nuevamente entra, a partir de los 80, en una etapa de franca desarticulación, aunque subsisten, sin embargo, pero como expresio­nes marginales, esfuerzos de acción cultural, artística y literaria contrapues­tos y empeñados en mantener el horizonte de integración del trabajador de la cultura a un proyecto histórico de liberación.

El predominio del neoliberalismo en los 90 no hace sino acentuar dicha situación, para erigir la concepción individualista, con sus obvias repercusio­nes en la creación artística y literaria y el conjunto del trabajo cultural. Los proyectos culturales de signo colectivo vinculados al engranaje social se de­bilitan, la ANEA se desacredita como institución hasta prácticamente extin­guirse, se persigue y hostiga a los creadores que se rebelan contra las injusti­cias sociales, se utilizan los espacios culturales para el arribismo social, se desboca el pragmatismo y el oportunismo con su inevitable saldo de descom­posición moral, pero también, como factores de resistencia, se mantienen y multiplican progresivamente los espacios culturales de signo democrático y crítico frente al estado de cosas.

II.- EL ESCRITOR Y SU TIEMPO

En la base de la realidad señalada se halla la existencia de un Estado no sólo ajeno sino hostil a toda posibilidad de desarrollo cultural y por supuesto, al despliegue de la capacidad creadora de los escritores y artistas, sobre todo de quienes se identifican con los intereses populares.

El Estado está lejos de propiciar condiciones de vida digna para los tra­bajadores de la literatura, de defender y preservar la riqueza de la herencia cultural que el país posee, de promover la equidad en el acceso de los escritores a los medios culturales estatales, de difundir la creación de miles de escri­tores que reclaman espacios de difusión y publicación de sus creaciones.

El Perú nunca tuvo una política cultural estatal que buscase elevar la formación espiritual de nuestro pueblo. Sólo conocemos organigramas burocráticos intencionalmente diseñados para ser impotentes ante las necesidades reales de la población y de los escritores, artistas y factores de la cultura viva en general.                           1

Consideramos que nuestro oficio es consustancial a la vida cultural na­cional, pero que tras una larga historia de marginación por parte del Estado, su situación sigue siendo deplorable en cuanto a promoción y defensa de va­lores y condiciones materiales de realización. Literatura y escritores en el Perú seguimos siendo excluidos por este Estado que impide la democratiza­ción, la forja de una literatura representativa de la realidad peruana y el desa­rrollo de las potencialidades literarias y artísticas de los más amplios secto­res.

Tal situación nos impone defender la dignidad y la independencia del trabajo cultural, que en nuestro quehacer significa establecer una relación horizontal y solidaria con los escritores, en busca siempre de la profundidad humana y ajena al sentido de acumulación material y desprecio hacia los crea­dores que caracteriza a los mercaderes de siempre, y significa también una relación igualmente horizontal y solidaria con todos los grupos, círculos, ta­lleres y publicaciones literarias.

Significa exigir y exigirnos la mayor calidad formal en el trabajo litera­rio y editorial, así como procurar condiciones óptimas para la realización del trabajo cultural y literario, y niveles de vida plenamente humanos para los trabadores de la literatura. Significa además abrazo fraternal y solidario con los escritores e intelectuales privados de la libertad o extrañados del país en razón de sus ideas o convicciones políticas.

Significa promover y construir, a partir de un accionar amplio que im­pulse y respete todas las voces así como todas las representaciones culturales de las identidades de comunidades, asociaciones, grupos literarios e indivi­duos, un nuevo sentido del desarrollo literario y cultural en nuestro país. Significa también trabajar para que la literatura exprese nuestra multiculturalidad y que sea un motor fundamental del desarrollo cultural por el que luchamos.

Todo ello rebasa cualquier voluntad o esfuerzo individual y nos impone el despliegue de esfuerzos e iniciativa en la construcción del Gremio de Es­critores del Perú, como ente orgánico capaz de jugar un rol protagónico en el acontecer social, cultural y político del país.

III. NATURALEZA DEL GREMIO.

Precisamos una entidad autónoma e independiente, que responda única­mente a los intereses de sus afiliados, que no tenga relación de dependencia o sujeción a ningún interés o institución privada o pública.

Precisamos una entidad democrática que articule orgánicamente a todos los escritores peruanos que se identifican con nuestros principios y están dis­puestos a luchar por nuestros objetivos. Una entidad sostenida en la labor del conjunto de sus afiliados organizados en sus comités regionales, provincia­les, y otras instancias orgánicas. Una organización de este tipo sólo puede construirse de manera democrática y no burocrática, y por tanto ser capaz de movilizarse protagónicamente y como sujeto social colectivo en el ejercicio y conquista de sus derechos. Por tanto, nuestro Gremio debe ser una entidad que se nutra de la imaginación, creatividad y permanente aporte de sus afilia­dos.

Precisamos una entidad unitaria, que ponga en primer lugar nuestros intereses comunes antes que nuestras diferencias, que promueva en su seno el respecto por todas las formas y tendencias en la creación literaria, que propi­cie en su interior la elevación de la calidad en la creación de sus afiliados, que desarrolle una conducta limpia y transparente en todos los terrenos de su ac­cionar cultural, social y político.

Precisamos una entidad de profunda entraña solidaria, que esté dispues­ta a jugarse en defensa y respaldo de sus afiliados en cualquier circunstancia adversa, que entable relación fraterna con todas las entidades culturales del país y del extranjero y que esté dispuesta a extender su mano solidaria ante la agresión que sufren los escritores de todas las latitudes. Y por ello, una enti­dad que se constituya en parte del movimiento organizado de los trabajadores peruanos.

Precisamos una entidad vigilante, que se pronuncie de manera perma­nente ante los diversos acontecimientos que atañen a la actividad de sus afi­liados, en todos los ámbitos, y que desarrolle permanente crítica de todos los factores orgánicos e institucionales que impiden la realización humana a ple­nitud.

Una entidad de este tipo debe estar constituida por todos los trabajado­res de la literatura en el país, que sean conscientes del rol fundamental que les toca jugar como portadores de la conciencia y lucidez del pueblo así como impulsores de la sensibilidad artística y literaria en los amplios sectores de la población.

 

 

 

 

ESTATUTOS

Título I                                                                     

DENOMINACIÓN, DOMICILIO Y OBJETO SOCIAL

· ARTÍCULO 1°. Con la denominación de Gremio de Escritores del Perú se constituye el día 06 del mes de octubre de 2006 una asociación civil sin fines de lucro, con ámbito de actuación en la República del Perú, constituyendo domicilio legal en Lima y sin perjuicio de constituirse seccionales en todo el territorio de la República del Perú.

· ARTÍCULO 2°. La entidad se constituye con el objeto de proteger a los escritores y a sus obras, cualquiera que sea su medio de difusión, conocido o por conocerse; fomentar la unión y solidaridad de todos los escritores peruanos y extranjeros, representando y defendiendo sus intereses profesionales, materiales y morales, colectivos e individuales, y teniendo como finalidad la ayuda mutua, la cooperación entre sus miembros y los principios de igualdad y equidad.

Es independiente de toda corriente política, religiosa o ideológica contraria a los intereses de los pueblos del Perú y a los principios democráticos. Se opondrá a cualquier tipo de discriminación basada en ellas o en cualquier causa o motivo como raza, cultura, sexo, posición económica, condición social o cualidades físicas. Sostendrá y defenderá la plena vigencia de las libertades, derechos y propugnará la defensa permanente de los intereses de las mayorías populares. Son sus propósitos:

a-  Resguardar la labor intelectual del escritor, oponiéndose a su persecución ideológica o a cualquier tratamiento discriminatorio.

b- Propiciar que todo trabajo literario, o cualquier colaboración o intervención prestada por los escritores sea adecuadamente remunerada.

c- Pedir a las autoridades nacionales, provinciales y municipales. Universidades, fundaciones y organismos de cultura, el tratamiento de las cuestiones atinentes a los intereses sociales en beneficio de sus asociados.

d- Promover el desarrollo y conocimiento del patrimonio escrito

e-  Defender, asesorar y representar a la asociación y a sus integrantes en las cuestiones que hagan a sus intereses profesionales, individuales o colectivos, ante cualquier institución pública o privada, empresas y editoriales.

f-   Proponer en los ámbitos que corresponda los instrumentos legales tendientes a desarrollar y fomentar las ediciones de libros y publicaciones periódicas, y de todo aquello que concierna a la difusión del trabajo de los escritores y a la defensa de sus derechos de autor.

g-   Propiciar la creación de un servicio de salud destinado a sus asociados.

h-   Propender a que el Estado brinde el acceso a la seguridad social por medio de un beneficio jubilatorio digno, y atender a la creación y administración de todo lo relacionado con pensiones, subsidios y socorro de los asociados.

i- Propender a la elevación cultural, social, moral y material de los asociados y su grupo familiar, fomentando los medios pertinentes para su cumplimiento.

h- Propiciar la tutela y observancia de los derechos de autor, los morales y patrimoniales del escritor.

j- Efectuar eventos y obras de carácter cultural para los asociados y la sociedad en general.

Título II

CAPACIDAD Y PATRIMONIO SOCIAL

·   ARTÍCULO 3°. La asociación está capacitada para adquirir bienes muebles e inmuebles y contraer obligaciones. Podrá realizar cualquier acto jurídico con instituciones civiles, bancarias, públicas y privadas nacionales y extranjeras.

·   ARTÍCULO 4°. El patrimonio se compone de los bienes que adquiera en lo sucesivo por cualquier título, además de los recursos que se obtengan por a) las cuotas sociales ordinarias y extraordinarias resueltas por asamblea; b) los bienes que se adquieran con los fondos de la entidad, sus frutos e intereses; c) el producto de toda otra entrada que pueda obtener lícitamente y de conformidad con el carácter no lucrativo de la institución.

 

·   ARTÍCULO 5°. El ejercicio económico financiero es anual, confeccionándose para cada ejercicio la correspondiente memoria, inventario y balance general, acompañados con los cuadros de pérdidas y ganancias, de movimientos de fondos y asociados, los cuales deberán ser sometidos a la asamblea para su aprobación y contenido.

Título III

DE LOS SOCIOS. CONDICIONES DE ADMISIÓN. OBLIGACIONES Y DERECHOS. REGEVIEN DISCIPLINARIO

·   ARTÍCULO 6°. La entidad agrupa a escritores peruanos y a escritores extranjeros, residentes en el país (5 años), a autores originarios o a traductores de obras de cualquier género y temática y que editen su obra en cualquier soporte técnico.

·   ARTÍCULO 7°. Para ser admitidos como socios, los postulantes deberán aportar como mínimo un ejemplar de cada uno de sus libros, o copias de sus trabajos en el caso de traductores y articulistas, y una carta de presentación con sus datos personales y especificación de su obra, refrendada la solicitud de ingreso al menos por un socio activo.

·   ARTÍCULO 8°. Se establecen las siguientes categorías de asociados:

a-  Plenos: Los autores de libros, traductores, articulistas editados bajo cualquier soporte técnico que cumplan con los requisitos del artículo 6° en todos sus ítems y sean aceptados como tales por la Asamblea General.

b- Honorarios: los que en atención a su trayectoria como escritores o por determinadas condiciones personales, sean designados por la asamblea a propuesta de la Consejo Directivo Nacional o de un veinte por ciento de los asociados. La pertenencia a esta última categoría tiene carácter honorífico y, por lo tanto, implica la eximición del pago de la cuota de asociado.

·   ARTÍCULO 9°. Los asociados plenos tendrán las siguientes obligaciones y derechos:

a- Elegir los miembros del Consejo Directivo Nacional por voto secreto y elección directa y ser elegidos para integrar y ejercer los órganos y funciones dirigenciales

b- Abonar las contribuciones ordinarias y extraordinarias que establezca la asamblea.

c- Cumplir con las demás obligaciones impuestas por este Estatuto, reglamentos y resoluciones de la Asamblea y de la Consejo Directivo Nacional.

d-   Participar con voz y voto en las asambleas y ser elegidos para integrar los órganos de dirección. No gozarán de estos derechos los asociados que ocupen cargos rentados en la asociación, aunque podrán hacer uso de la palabra en las asambleas.

e-  Gozar de los beneficios que otorga la entidad.

· ARTÍCULO 10°. El asociado quedará privado de pertenecer a su categoría cuando hubiere perdido las condiciones exigidas para serlo. También perderá la condición de asociado por renuncia, cesantía o expulsión. Para reestablecer su condición de socio deberá presentar nueva solicitud de ingreso, y en el caso de ser aceptada la misma, se le adjudicará un nuevo número de socio. En ningún caso la condición de socio es transferible.

· ARTÍCULO 11°. El asociado que se atrase en el pago de seis cuotas será notificado por medio fehaciente de su obligación de ponerse al día con la tesorería. Pasado un mes de la notificación sin que hubiere regularizado su situación, el Consejo Directivo Nacional declarará la suspensión del asociado, y trascurridos seis meses contados desde la suspensión sin que se haya modificado la situación, se lo considerará renunciado.

· ARTÍCULO 12°. La Asamblea podrá aplicar a los asociados las siguientes sanciones:

a-  Amonestación;

b- Suspensión por un plazo que no excederá el término de un año;

c-  Expulsión.

Estas sanciones se aplicarán conforme con la gravedad de la falta y con las circunstancias del caso, y en razón de las siguientes causas:

Incumplimiento de las obligaciones impuestas por este Estatuto, reglamentos o resoluciones de las asambleas o del Consejo Directivo Nacional;

Inconducta notoria;

Ocasionar un daño voluntario a la entidad y/o provocar desórdenes graves en su seno u observar un comportamiento que sea manifiestamente lesivo o perjudicial para los intereses colectivos de la asociación.

· ARTÍCULO 13°. Las sanciones disciplinarias a que se refiere el artículo anterior, serán resueltas por la Asamblea con estricta observancia del derecho de descargo correspondiente.

En todos los casos el asociado involucrado podrá interponer, dentro del término de treinta días de ser notificado de la resolución de la Asamblea, el recurso de reconsideración ante la primera próxima asamblea que se celebre. La imposición del recurso importará la suspensión de la medida disciplinaria. En el supuesto de que el sancionado desempeñe un cargo dentro de los órganos de administración o fiscalización, el mismo podrá ser suspendido hasta tanto sea resuelta su situación por la asamblea respectiva.

Título IV

DE LAS AUTORIDADES. CONSEJO DIRECTIVO NACIONAL. COMISIÓN REVISORA DE CUENTAS. DELEGADOS REGIONALES. DISPOSICIONES COMUNES.

·   ARTÍCULO 14°. El Comité Directivo Nacional es el órgano encargado de dirigir y administrar la entidad, y será electa en comicios por el voto secreto y directo de los asociados activos en condiciones de votar conforme a lo establecido en este Estatuto. Se compondrá de nueve miembros, que desempeñarán los siguientes cargos:

Presidente, Vicepresidente, Secretario de Organización, Secretario, Tesorero, Secretario de Prensa y Difusión, Secretario de Relaciones Exteriores, Secretario de Acción Social y Secretario de Relaciones Públicas.

Se integrarán a este Comité Directivo Nacional y con los mismos deberes y derechos 01 delegados de cada una de las regiones del país.

Los mandatos de los miembros serán revocables sólo por la asamblea a propuesta del Comité Directivo Nacional, o del veinte por ciento de los socios activos, a cuyo efecto el Presidente de la institución hará la convocatoria respectiva.

El mandato de los miembros de la Junta Directiva, sean titulares o suplentes y los de la Comisión Revisora de Cuentas, tendrá una duración de tres años pudiendo ser reelectos sólo una vez.

· ARTÍCULO 15°. La Comisión Revisora de Cuentas se encargará de fiscalizar y controlar la administración social y estará integrada por tres miembros titulares y tres miembros suplentes, los cuales durarán tres años en sus funciones pudiendo ocupar el cargo por un período consecutivo. Serán elegidos en el acto electoral por el que se elijan las demás autoridades de la entidad, renovándose al momento del cambio de autoridades.

· ARTÍCULO 16°. Para integrar el Comité Directivo Nacional y la Comisión Revisora de Cuentas, como titular o suplente, se requiere ser mayor de edad y tener un año de antigüedad en la categoría de socio pleno.

· ARTÍCULO 17°. Los miembros titulares y suplentes del Comité Directivo Nacional y de la Comisión Revisora de Cuentas no podrán percibir remuneración o emolumento alguno por los servicios prestados a la entidad, pudiendo recibir viáticos por cada reunión de trabajo acordado en Asamblea.

· ARTÍCULO 18°. En caso de licencia, renuncia, fallecimiento, incapacidad absoluta o cualquier otra causa que provoque la vacancia transitoria o permanente de un cargo titular, entrará a desempeñarlo un suplente elegido en Asamblea Nacional de Delegados. Este reemplazo se hará por el término de la vacancia, y siempre que no exceda el mandato por el que fuera elegido el titular.

· ARTÍCULO 19°. El Consejo Directivo Nacional se reunirá cada treinta días en el día y la hora que determine en la primera reunión anual, y toda vez que sea citada por el Presidente y también cuando lo pidan tres miembros activos, debiendo celebrarse la reunión dentro de los cinco días.

La citación se hará por circulares y con dos días de anticipación. Las reuniones del Consejo Directivo Nacional se celebrarán válidamente con la presencia de la mitad más uno de sus integrantes, requiriéndose para la aprobación de las resoluciones el voto de igual porcentaje de miembros.

-ARTÍCULO 20°. Son atribuciones y deberes del Comité Directivo Nacional:

a-   Ejecutar las resoluciones de las asambleas; cumplir y hacer cumplir este Estatuto y las reglamentaciones y resoluciones que se dicten, interpretándolos en caso de duda con cargo de dar cuenta a la asamblea más inmediata que se celebre;

b- Dirigir la administración de la entidad;

e- Resolver la admisión de los que soliciten ingresar como socios y adjudicar su categorización;

d- Aplicar las sanciones disciplinarias previstas en este Estatuto;

e-  Designar empleados y a todo el personal necesario para el cumplimiento de los fines sociales; fijarles sueldo, determinar sus obligaciones, amonestarlos, suspenderlos y despedirlos;

f-   Presentar a la asamblea general ordinaria la memoria, balance general, inventario, cuenta de gastos y recursos y el informe del órgano de fiscalización. Todos esa documentación deberá ser puesta en conocimiento de los socios con la anticipación requerida por este estatuto para la convocatoria de las asambleas ordinarias;

g-  Realizar los actos especificados en el art. 1881, siguientes y concordantes del Código Civil, con cargo de dar cuenta de los mismos en la primera asamblea que se celebre, salvo los casos de adquisición, enajenación y constitución de gravámenes en bienes registrables, para los que será necesario la previa autorización de una asamblea;

-ARÚCULO 21°. Cuando el número de los miembros del Consejo Directivo Nacional quede reducido a menos de la mayoría del total, habiendo sido llamados todos los suplentes para reemplazar a los titulares, deberá convocarse dentro de los quince días a una asamblea a fin de efectivizar su integración. En la misma forma se procederá en el supuesto de vacancia total del cuerpo.

En esta última situación, procederá que la Comisión Revisora de Cuentas cumpla con la convocatoria precitada, todo ello sin perjuicio de las responsabilidades que incumban a los miembros directivos renunciantes.

DEL PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTE

·  ARTÍCULO 22°. El Presidente y, en caso de renuncia, fallecimiento, incapacidad, vacancia transitoria o permanente, el Vicepresidente, tendrá los deberes y atribuciones siguientes:

    a- Ejercer la representación de la entidad;

b- Convocar a asamblea y a las sesiones del  Consejo Directivo Nacional y presidir a esta última;

c- Tendrá derecho a voto en las sesiones del Consejo Directivo Nacional, al igual que los demás miembros del cuerpo y, en caso de empate, votará nuevamente para desempatar;

d- Firmará con el Secretario las actas de las asambleas y de la Junta Directiva, la correspondencia y todo documento atinente a la institución;

e-  Autorizará con el Tesorero las cuentas de gastos, firmando los recibos y demás documentos de la tesorería de acuerdo con lo resuelto por el Comité Directivo Nacional. No permitirá que los fondos sociales sean invertidos en fines ajenos a los previstos por este Estatuto;

f-  Dirigirá las discusiones, suspenderá y levantará las sesiones de la Consejo Directivo Nacional cuando se altere el orden o se falte el respeto debido;

g-   Velará por la buena marcha y administración de la entidad, observando y haciendo observar el Estatuto, reglamentaciones y las resoluciones de la asamblea y del Consejo Directivo Nacional;

h-   Sancionará a cualquier empleado que no cumpla con las obligaciones y adoptará resoluciones en los casos imprevistos. En ambos supuestos lo será ad referéndum de la primera reunión del Consejo Directivo Nacional.

 

 

DE LA SECRETARÍA DE ORGANIZACIÓN

ARTÍCULO 23°- El Secretario de Organización se encargará de generar y coordinar la estructura nacional de Gremio de Escritores del Perú. Junto con el presidente y los delegados regionales tendrá la responsabilidad de organizar a nivel nacional las estructuras regionales, provinciales y locales, así como de establecer permanente coordinación con estas estructuras.

Se ocupará de proponer y organizar congresos, seminarios cursos, simposios, talleres y demás eventos relacionados con la labor literaria de los agremiados.

DEL SECRETARIO

·  ARTÍCULO 24°. El Secretario tiene los deberes y atribuciones siguientes:

a-   Firmar con el Presidente la correspondencia y todo otro documento de la institución;

b-   Citar a las sesiones del Comité Directivo Nacional;

c-    Llevar el libro de actas de las sesiones de las asambleas conjuntamente con el Secretario de Actas, y de acuerdo con el Tesorero, el libro de registro de asociados.

d-Redactará las actas que se produzcan en todas las sesiones del Comité Directivo Nacional, asambleas y congresos que merecieran aprobación, asentando las mismas en el libro correspondiente, y haciendo firmara los miembros presentes en el margen izquierdo.

DEL TESORERO

· ARTÍCULO 25°. El tesorero tiene los deberes y atribuciones siguientes:

a-  Llevar de acuerdo con el Secretario el registro de asociados, ocupándose de todo lo relacionado con el cobro de las cuotas sociales y su seguimiento;

b- Llevar los libros contables de la entidad;

c-  Presentar al Comité Directivo Nacional los balances mensuales y preparar anualmente el balance general, la cuenta de gastos y recursos y el inventario que deberá aprobar la Junta Directiva para ser sometidos a la asamblea ordinaria;

d- Firmar con el Presidente los recibos y demás documentos de tesorería efectuando los pagos resueltos por el Consejo Directivo Nacional;

e-  Efectuar en instituciones bancarias y a nombre de la entidad y a la orden conjunta del Presidente y del Tesorero, los depósitos del dinero ingresado a la caja social pudiendo retener en la misma hasta la suma que determine el Consejo Directivo Nacional para atender los gastos diarios;

f-   Dar cuenta del estado económico de la entidad al Consejo Directivo Nacional, a la asamblea de socios y al órgano de fiscalización toda vez que se lo requiera.

DE LA SECRETARÍA DE PRENSA Y DIFUSIÓN ARTÍCULO 26°- El Secretario de Prensa y Difusión tendrá por tarea asegurar la difusión pública de la labor de la entidad.

      DE LA SECRETARÍA DE RELACIONES EXTERIORES

. ARTÍCULO 27°- El Secretario de Relaciones Exteriores tendrá como labor la difusión de la entidad en el exterior y creará nexos con similares entidades societarias, debiendo informar sobre la actividad que desarrolle fuera de las fronteras del país.

DE LA SECRETARÍA DE ACCIÓN SOCIAL

. ARTÍCULO 28°- El Secretario de Acción Social tendrá a su cargo el desarrollo de las actividades y servicios destinados a la atención de las necesidades de salud, económicas o de cualquier otro orden de los asociados.

Será el encargado de preservar la memoria y obra de los escritores muertos, detenidos o desaparecidos que hayan sido víctimas del terrorismo de Estado; de vigilar la observancia y respeto de los derechos humanos; de coordinar las acciones necesarias para asegurar su observancia y/o lograr el cese de sus violaciones en cualquier lugar que ello ocurra, y de mantener la defensa y vigencia de los derechos del hombre como eje de la actividad social.

DE LA SECRETARÍA DE RELACIONES PÚBLICAS

. ARTÍCULO 29°- El Secretario de Relaciones Públicas se ocupará de interesar a instituciones, fundaciones, y empresas para que aporten y colaboren económicamente o de cualquier otra manera en el sostenimiento de la labor de la entidad, interesándolos en el otorgamiento de beneficios que hagan a la mayor implementación de los propósitos sociales.

DEL ÓRGANO DE FISCALIZACIÓN

· ARTÍCULO 30°. La Comisión Revisora de Cuentas tiene las atribuciones y deberes siguientes:

a-  Examinar los libros y documentos de la asociación por lo menos cada tres meses;

b- Asistir a las sesiones del Comité Directivo Nacional cuando lo estime conveniente;

c-  Fiscalizar la administración, comprobando frecuentemente el estado de la caja y la existencia de los títulos y valores de toda índole;

d-   Verificar el cumplimiento de las leyes, estatutos y reglamentos, en especial en lo referente a los derechos de los socios y las condiciones en que se otorgan los beneficios sociales;                                                                  

e-   Dictaminar sobre la memoria, inventario, balance general y cuenta de gastos y recursos presentada por el Comité Directivo Nacional;

f-    Solicitar la convocatoria a asamblea extraordinaria cuando lo estime necesario, poniendo los antecedentes en que fundamente su pedido en conocimiento de la Inspección General de Justicia cuando el Comité Directivo Nacional se negara a acceder a ello;

g-   Controlar las operaciones de liquidación de la entidad. f- El órgano de fiscalización cuidará de ejercer sus funciones de modo que no entorpezca la regularidad de la administración social.

DE LOS DELEGADOS REGIONALES

-   ARTÍCULO 31°. Las Asamblea Regionales designarán a su delegado regional que deberá poseer la calidad de socio pleno y que se integrarán al Consejo Directivo Nacional con los mismos derechos de los demás integrantes:

-   ARTÍCULO 32°. Los delegados regionales y las asambleas regionales están autorizados a obrar con autonomía en sus respectivas regiones cuando propendan al cumplimiento de los propósitos de la entidad, no pudiendo en ningún caso comprometerla ideológica, política o económicamente sin el previo consentimiento de la Asamblea Nacional de Delegados.

Deberá informar una vez por mes a los demás miembros del Consejo Directivo Nacional sobre las tareas cumplidas en su región.

-   ARTÍCULO 33°. Los delegados regionales durarán en sus funciones el mismo período que los demás miembros del Consejo Directivo Nacional.

Título V

DE LA ESTRUCTURA ORGÁNICA NACIONAL

-ARTÍCULO 34°. La asociación se rige por el principio de centralismo democrático, la minoría se somete a la mayoría y los órganos inferiores a los superiores.

-ARTÍCULO 35°. La asociación tendrá una estructura nacional. Siendo el máximo órgano de dirección el Congreso que se realizará cada dos años en el Encuentro Manuel Jesús Baquerizo y en el que se renovará el Consejo Directivo Nacional. En orden de jerarquía le sigue la Asamblea General Nacional que se realizará ordinariamente una vez al año en el Encuentro Manuel Jesús Baquerizo y extraordinariamente cada vez que sea necesario.

    -ARTÍCULO 36°. A nivel regional la máxima autoridad es la Asamblea Regional que elegirá su respectiva Consejo Directivo Regional. A nivel provincial la máxima instancia será la Asamblea Provincial que a su vez elegirá su Consejo Directivo Provincial, en las localidades podrán establecerse círculos de escritores debidamente representados en las instancias superiores.

      -ARTÍCULO 37°. Los integrantes de los Consejos Directivos Regionales y Provinciales tendrán mandato hasta la fecha en que concluya el Consejo Directivo Nacional.

-ARTÍCULO 38°. Los deberes y derechos que rigen para todos los socios y para el Consejo Directivo Nacional también regirán para los integrantes de las Consejos Directivos Regionales y Provinciales, así podrán ser removidos de sus cargos por las causales determinadas en los estatutos conforme a lo determinado por el artículo 12° y, especialmente, en los siguientes casos:

a-     Violación de los mismos;

b-   Inconducta grave en perjuicio de la institución o cuando el mandato haya sido desempeñado con irregularidad o ineficiencia;

c- Cuando el designado deje de poseer las condiciones establecidas para las funciones que desempeña;

      -ARTÍCULO 39°. Los Consejos Directivos Regionales y Provinciales deberán producir semestralmente un informe de su estado al Comité Directivo Nacional, y enviarán también en igual término el padrón de socios debidamente actualizado.

      -ARTÍCULO 40°. Las Consejos Directivos Regionales y Provinciales estarán obligadas a cumplir toda directiva que imparta el Consejo Directivo Nacional en todo cuanto sea atinente a la realización de los fines de la institución.